Menos papeleo, menos leads e incidencias perdidos por el camino
En una inmobiliaria o una comunidad de propietarios, el tiempo se va en los mismos dos sitios: atender lo que entra a cualquier hora — leads, incidencias — y volver a escribir datos que ya existen en otro sitio. Automatizamos esos procesos, uno cada vez, y devolvemos las horas a lo que sí importa: cerrar operaciones o resolver de verdad.
Leads de portales que se enfrían
Idealista, Fotocasa, Habitaclia, tu propia web: los leads entran a todas horas y caen en un correo que ven todos y que no gestiona nadie. Un asistente responde en el momento, cualifica con las preguntas que haría tu mejor comercial y propone visita — y a una persona solo le llega lo que merece una llamada.
Tu comercial dedica más tiempo a buscar a quién llamar que a llamar. Reunimos tus fuentes — anuncios de particulares, portales, catastro, tu propia base de contactos antiguos — filtramos por zona y tipología con tus criterios, y le entregamos la lista del día con el motivo por el que cada nombre está ahí.
Entre el mandato y la firma, una operación acumula decenas de documentos que llegan de todas partes. Los mismos datos se escriben tres veces y lo que falta se descubre la semana de la notaría. Capturamos cada documento cuando llega, lo cruzamos con lo que ya tienes, y el expediente se sigue solo.
Cuántos leads entran por portal, cuánto cuesta cada uno, cuántas visitas hacen falta para cerrar, cuánto se tarda hasta la firma. Hoy eso se monta copiando y pegando a fin de mes, cuando se monta. Lo sacamos directamente de tu programa de gestión — y si está cerrado y no exporta nada, lo abrimos primero.
Teléfono, WhatsApp, correo, y a veces en persona. Ninguna deja rastro, y el mismo vecino pregunta tres veces porque nadie le ha dicho en qué punto está. Una sola entrada: se registran, se clasifican, se asignan al proveedor que toca, y el vecino sabe dónde está sin llamar.
Convocatoria con orden del día, documentación, celebración, y después el acta que alguien redacta por la noche. Multiplicado por el número de comunidades, es un trimestre en el que el equipo no hace otra cosa. La convocatoria se prepara sola y el acta llega redactada a partir de lo que se dijo — para revisarla, no para escribirla.
Las facturas llegan en PDF o en papel y se imputan a mano a la comunidad correcta y a su partida del presupuesto. Un error se descubre en el cierre del ejercicio, delante de los propietarios. Capturamos y cruzamos automáticamente: el dato se lee una vez, y lo que no cuadra se señala antes, no después.
Tu software de fincas es propietario y sin API: los datos de las comunidades, los proveedores y la contabilidad viven encerrados ahí. Desbloqueamos esos datos para que el resto — el seguimiento, los informes a los presidentes, la facturación — deje de depender del copiar y pegar.
Empezamos por el que más horas cuesta. No hay plan de transformación: hay un proceso que deja de ser manual, y luego el siguiente.
A precio cerrado
Alcance, precio y fecha de entrega definidos antes de empezar. En semanas, no en meses.
Tuyo, en tus sistemas
El código, el agente y la documentación quedan a nombre de tu empresa, dentro de tu infraestructura. No alquilas nada.
Cómo empezamos
Auditoría corta: contamos cuántos leads o incidencias entran de verdad, cuántos se tratan y en cuánto tiempo — y le ponemos cifras a lo que cuesta cada uno que se pierde por el camino.