Caso de uso

Una herramienta de prospección hecha para tu zona

Prospectar es un trabajo de dos partes muy desiguales: encontrar a quién llamar, y llamar. La primera se come la mañana y no aporta nada por sí misma. Es exactamente la parte que una máquina hace mejor.

¿Te reconoces?

Si dos de estas frases se oyen en tu empresa, este proceso te está costando dinero cada semana.

Cómo lo hacemos

  1. Reunimos las fuentes que ya usas

    Anuncios de particulares, portales, registros públicos, y tu propia base de antiguos contactos — casi siempre la más rentable y la menos explotada.

  2. Filtramos con tus criterios, no con los de un catálogo

    Zona, tipología, precio, antigüedad del anuncio, historial con vosotros. Lo que no encaja no llega al comercial, y los criterios se afinan con lo que acaba firmando.

  3. El comercial abre su lista del día

    Con la razón por la que cada contacto está ahí, y lo que ya se le dijo. Lo que devuelve del terreno vuelve a la herramienta, no a una libreta.

Prospectar es tratar datos personales. Cada fuente se documenta, la base legal se verifica, y la oposición se respeta desde el primer contacto. No es un detalle de conformidad: una lista construida sin eso es una lista que no podrás usar.

Un orden de magnitud

1,5 h de búsqueda al día × 4 comerciales × 220 días

= 1 320 h al año buscando a quién llamar

Estimación, no medición: son hipótesis de partida, no un resultado obtenido en otra empresa. Cambia las cifras por las tuyas — la auditoría empieza exactamente por ahí.

Dónde lo aplicamos

Todos los casos de uso

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