Vendes tiempo de experto. Que no se vaya en buscar.
En una consultora, una ingeniería o una empresa de servicios tecnológicos de 50 a 500 personas, dos cosas hacen la facturación: lo que ya has escrito y la gente que tienes disponible. Ninguna de las dos se encuentra fácilmente. Cada licitación arranca de una página en blanco, y cada proyecto se cubre con el primer perfil que alguien recuerda. Automatizamos ese recorrido, un proceso cada vez.
La propuesta que arranca de una página en blanco
Ya has respondido a decenas de pliegos parecidos. Las referencias, los CV, las metodologías, las respuestas de seguridad: todo existe, repartido entre carpetas compartidas, correos y expedientes viejos. Así que el equipo lo vuelve a escribir. Reunimos esa memoria en un solo sitio al que se le puede preguntar, y la primera versión del expediente sale en unas horas en vez de en unos días.
Un proyecto firmado sin nadie a quien poner encima cuesta más caro que un proyecto perdido. La búsqueda de perfiles va a tirones, cuando la necesidad ya está ahí. Montamos una cadena que funciona todas las semanas: los perfiles que encajan con lo que vendes llegan ya cualificados, y tus responsables de selección se pasan el día hablando con gente, no buscándola.
Llega una necesidad de cliente y alguien se relee los CV fiándose de su memoria para el resto. Las competencias reales están en los informes de proyecto, no en el CV. Cruzamos la necesidad con todo lo que sabes de tu gente — experiencia, disponibilidad, lo que le apetece hacer — y la lista corta sale al momento. La decisión sigue siendo tuya.
Quién está en proyecto, quién termina dentro de tres semanas, qué margen deja cada encargo: esos números existen, en la herramienta de gestión, en el CRM y en dos hojas de cálculo. Alguien los recompone cada mes, y llegan caducados. Los montamos una vez, y el cuadro se actualiza solo.
No colocamos a nadie en tu empresa ni vendemos días de consultor. Construimos los sistemas que hacen funcionar tu negocio, formamos a tu equipo y nos vamos.
Cómo trabajamos
Un proceso cada vez
Empezamos por el que más horas cuesta. No hay plan de transformación: hay un proceso que deja de ser manual, y luego el siguiente.
A precio cerrado
Alcance, precio y fecha de entrega definidos antes de empezar. En semanas, no en meses.
Tuyo, en tus sistemas
El código, el agente y la documentación quedan a nombre de tu empresa, dentro de tu infraestructura. No alquilas nada.
Cómo empezamos
Auditoría corta: medimos el tiempo que hoy se va en preparar una propuesta y en encontrar un perfil, y la facturación que se escapa por falta de uno o de otro.