Pedidos que entran en el ERP sin que nadie los teclee
En una distribuidora el proceso más caro no aparece en ningún presupuesto: los pedidos entran por email, en un PDF adjunto o por WhatsApp, y una persona los pica en el ERP, todo el día, todos los días. En plena campaña, se acumulan. Automatizamos esa entrada, y después las que vienen detrás.
El pedido que pasa por unas manos antes de existir
Cada pedido que llega en PDF o en el cuerpo de un correo cuesta minutos de picaje, y de vez en cuando una referencia mal teclada que se descubre en el almacén. Leemos el pedido, lo estructuramos contra tu catálogo y lo metemos en el ERP: lo que cuadra entra solo, y lo dudoso va a una bandeja donde una persona lo valida en diez segundos.
Catálogo, tarifas, stock y clientes viven encerrados en un programa propietario sin API, y solo salen de ahí en un Excel que alguien exporta a mano. Desbloqueamos esos datos y los ponemos a disposición de tus otras herramientas — la web, el comercial en ruta, el asistente que responde a clientes.
«¿Dónde está mi pedido?», contestado sin molestar a nadie
El teléfono del comercial suena para preguntas que ya tienen respuesta en tu sistema: en qué estado está el pedido, qué plazo lleva, si queda stock de una referencia. Un asistente conectado a tus datos las contesta a cualquier hora, y deja a tu equipo lo que de verdad necesita a una persona: negociar y vender.
Albaranes y facturas de proveedor que se cuadran solos
Llegan en papel o en PDF y alguien los cuadra a mano contra el pedido, línea a línea. Automatizamos la lectura y el cruce: solo se revisa lo que no cuadra.