Que la obra deje de generar papeleo para la oficina
En una constructora de 50 a 500 personas la obra sale adelante. Lo que se atasca es la oficina: horas, materiales y avances que se apuntan a mano a pie de obra y se vuelven a teclear días después, cuando ya nadie se acuerda del detalle. Automatizamos ese recorrido, un proceso cada vez.
El parte de obra que llega tarde y se teclea dos veces
El encargado rellena el parte a mano al final del día, el papel se queda en la furgoneta, y el lunes alguien en oficina lo pasa al ERP. Y como el registro de jornada tiene que estar al día, las horas viajan aparte, por WhatsApp. El mismo dato se produce tres veces y no se analiza ninguna. Lo capturamos una sola vez, a pie de obra, y llega directo a tu sistema.
Albaranes y certificaciones que nadie quiere picar
Los albaranes del proveedor llegan en papel, en PDF o en una foto de WhatsApp, y alguien los pica en el programa de gestión y los cuadra a mano con el pedido. Igual con las certificaciones de obra. Automatizamos la lectura y el cruce: lo que cuadra entra solo, y solo se mira lo que no cuadra.
Las convocatorias de obra pública caen de varias plataformas y alguien de estudios tiene que abrirlas todas para descartar casi todas. Un agente las lee primero, las puntúa con los criterios de tu empresa — importe, plazo, solvencia exigida, zona — y solo pasa las que merecen una oferta, con una nota de por dónde entrarle.
Sus obras en un mapa, tres o cuatro formularios, y fotos que se suben sin pensar. Nada de menús que no ha pedido nadie. Se rellena porque cuesta menos rellenarla que explicar por teléfono lo que ha pasado.