En transporte, el documento que desbloquea la factura — la prueba de entrega firmada — viaja en la carpeta de la cabina y llega a oficina cuando el conductor pasa por la nave. Días de caja perdidos, y un cliente al que no se le puede decir nada mientras tanto. Digitalizamos ese flujo y los que lo rodean.
El CMR que llega cuando llega
El conductor entrega, el cliente firma, el papel se guarda en la carpeta. Digitalizamos la prueba de entrega en el momento: firma en pantalla, foto de la mercancía y de las reservas, y todo en tu sistema antes de que el camión arranque. La factura sale el mismo día, y las reclamaciones se discuten con la foto delante.
La ruta del día, las entregas en orden, un formulario de incidencia de tres campos. Se usa con guantes, con una mano y sin cobertura — y se sincroniza cuando vuelve la red. Porque lo que cuesta rellenar, no se rellena.
Buena parte de las llamadas que entran en tráfico son la misma pregunta, y la respuesta ya está en tu sistema. Un asistente conectado a él la contesta a cualquier hora, y deja a los operadores los incidentes de verdad.
Si tu programa de gestión no tiene API, cada dato sale de él a mano y acaba en un Excel de seguimiento. Lo desbloqueamos y lo convertimos en la base del resto: facturación, información al cliente, rentabilidad por ruta.